Category Archives: Relatos

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Una vez superada la Edad Antigua…

La cocina en la Edad Media

Una vez superada la etapa de la Edad Antigua, es hora de hablar de la cocina en la Edad Media en nuestro país. Y para ello, hemos preparado para la próxima semana otro serial histórico de la gastronomía que no te puedes perder.

Desde el próximo Miércoles, a esta mismo hora, la cocina en la Edad Media ocupa nuevo espacio en nuestra casa. Así que si crees que ya lo sabes todo, prueba a leer nuestras historias.

Un saludo y nos vemos aquí, en Método 403.

 


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La Cocina en la Edad Antigua (parte VII)

La cocina visigoda

Tras la ruptura del imperio Romano llegan las invasiones y con ellas la aparición de diferentes cocinas en Europa, unas derivadas de las existentes y otras sustituyéndolas.

Los alimentos consumidos en la España visigótica eran los mismos que en la época romana, constituyendo los cereales una de las bases de la alimentación. Las hortalizas que se cultivaban en sus huertas eran, principalmente, lechugas, achicoria, puerros, acelgas, calabazas, espárragos, alcachofas y espinacas. También se conocían frutas como dátiles, granadas, melocotones, albaricoques, peras, cerezas y limones, y entre los frutos secos se consumían las almendras, las avellanas, las castañas y las nueces. Los visigodos aprendieron de los hortelanos hispano-romanos el cultivo de diversas legumbres, como habas, lentejas, guisantes, garbanzos y altramuces.

Con los cereales se elaboraban distintos tipos de pan, unos bastos, de muy baja calidad, que consumían los siervos, cíbarius, y otros, tanto con levadura, fermentacius, como sin ella, azymus. Se elaboraban también panes morenos.

Las pastelerías, que se basaba principalmente en una especie de tortas, se elaboraba siempre con miel. De hecho, la miel era el único edulcorante utilizado y conocido en las elaboraciones pasteleras de la cocina visigoda.

La base de la comida eran una especie de gachas que, si se mezclaban con legumbres se llamaban pulte, si se mezclaban con carne seca, pulmentum, y si se mezclaba con un picadillo de pescado, carne y verduras, minuta.

La cría de ganado era una de sus principales actividades, ya que de ella se conseguía carne para el consumo, siendo la de cerdo la más estimada y tras ella las de oveja y vaca.

El condimento más apreciado era la pimienta traída de la india. Se conocían la canela y el azafrán, que debía ser recogido recientemente y estar bien coloreado.

Los visigodos eran grandes bebedores de vino y consumían diferentes tipos. De la aminea se obtenía vino blanco y de la apiana, vino dulce. Al vino puro se le denominaba merum, mostum al recién salido del lagar, roseum al tinto y amineum al blanco. Además del vino, se consumían la sidra, sicera y la cerveza, cervisia.

En resumen, la gastronomía visigótica era ruda, simple y poco elaborada, basado en el asado o cocción de cualquier producto.

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La Cocina en la Edad Antigua (parte VI)

La cocina Romana (parte II)

Las carnes preferidas por los romanos eran las de cabra, cerdo, ternera, oveja, buey y conejo, aunque también se ingerían venado, corzo y jabalí. Las más apreciadas eran las del cerdo, que llevaban un control policial en el mercado que impedía que estuvieran expuestas al público más de 48 horas en invierno y 24 en verano.

En tiempos del imperio aumentó la demanda de carnes exóticas que se cotizaban por su rareza y por sus cualidades organolépticas, como el empleo de lirones, caracoles de África, cigüeñas, grullas, flamencos, pavos reales, pintadas, faisanes, ocas…

Los romanos no tuvieron gran afición por los pescados. Quizás los más empleados eran el atún de la bahía de Cádiz, los bonitos de Bizancio, el esturión, la dorada, los dentones, la jibia o el calamar. Sin embargo, apreciaban mariscos como la langosta y las ostras.

Otra curiosidad interesante es que el vino era un artículo de primera necesidad y la privación del mismo suponía una desgracia. Durante la República los vinos eran de muy mala calidad, sin embargo con la llegada del imperio, la enología experimentó un gran auge, llegando a existir más de 30 caldos de importancia en la península italiana, a parte de las importadas de los demás territorios.

Normalmente hacían cuatro comidas:

  • Al alba, basatante escueta, a base de agua y vino con pan.
  • A media mañana, un ligero refrigerio denominado ientaculum, compuesto por frutas, queso y otros alimentos ligeros.
  • A mediodía, la denomida pandrium, que era muy rápida y escueta, a basa de alimentos frios del día anterior.
  • A la tarde, la principal comida del día, que era la cena, que también se denominó vesperna.

Durante la República se cenaba en el atrium, que era una especie de patio; más tarde en un aposento especial que se denominaba cenáculo, y en el esplendor del imperio en una estancia, normalmente la mejor de la casa, que se denominaba triclinium, en la que se comía a la moda griega, es decir, tumbado.

Los romanos organizaban grandes banquetes de derroche por la clase privilegiada. Tan amantes del placer de comer eran que, a mitad de éstos, debían retirarse al vomitorium, donde, excitándose la garganta con plumas de pavo real, vomitaban lo comido para alivianarse el vientre y poder continuar comiendo.

En definitva, si hubiera que hacer una síntesis de la cocina romana, diríamos que fue tosca e incongruente, y que en ella reinaban sobre todo la ostentación y el lujo extraordinario en su recta final. Considerada como una torpe copia de la cocina griega, que ignoraba la armonía de sabores, la homogeneidad, la sencillez y la autenticidad de los productos.

Además, las dos terceras partes de los ciudadanos estaban al borde de la inanición y eran muy comunes las enfermedades por falta de nutrientes. La dieta del pueblo se reducía a papillas de harina, pescado en salazón y algunas grutas de mala calidad, y, de vez en cuando, alguna leguminosa o verdura silvestre.

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El vendedor de Zapatos de Philip Kotler

Existe una antigua historia sobre una vieja compañía norteamericana de zapatos que mandó a un representante de ventas a una isla del Pacífico para investigar si la empresa podía vender zapatos allí. Después de algunos días, el hombre de ventas envió un mensaje a la compañía diciendo: “La gente aquí no usa zapatos. No existe mercado. Es una pérdida de tiempo”

El gerente, de todas maneras, pensó en verificar esta conclusión y envió a uno de sus mejores vendedores a la isla. A los pocos días, el segundo representante llamó a la empresa  y dijo: “La gente aquí no usa zapatos. Existe un mercado enorme. Nos vamos a forrar”.

Y aunque la historia normalmente termina aquí, Kotler añade una tercera vía:

Confundido por las dos conclusiones opuestas, el gerente decidió mandar a su mejor vendedor a esta isla. Este hombre, se tomó más tiempo y finalmente, llamó diciendo: “La gente tiene mal los pies y usar zapatos les beneficiaría. Nosotros, podríamos diseñar zapatos que se adapten a sus necesidades”.

Tendremos que invertir en publicidad para informar a la gente sobre los beneficios de usar zapatos. Necesitaremos la cooperación del jefe de la tribu antes de empezar. La gente no tiene dinero, pero cultivan los ananás más dulces que yo jamás haya probado. Estimé el potencia de ventas y todos los costos; además, estimé la posibilidad de vender ananás a una cadena de supermercados australiana que paga en dólares y pienso que podemos obtener un 20% de retorno de nuestro dinero”.

En principio, se puede comprobar como el primer vendedor es un mero ejecutor realizando y cumpliendo con las órdenes recibidas. No se complicó en absoluto y la única comprobación que realizó fue si llevaban zapatos o no. Al ver que no llevaban zapatos asumió que no había mercado.

Posteriormente, el segundo vendedor es un clásico comercial, ya que al ver que nadie usaba zapatos comprobó que se abría un mercado de grandes posibilidades. Sus funciones se limitan a ser un buen comercial y su único objetivo es realizar ventas sin importarle la verdadera rentabilidad del negocio.

Por último, el tercer vendedor tiene claramente una visión de negocio a medio-largo plazo, en cuanto a que se preocupa por detectar cuáles son las necesidades reales de sus clientes, no sólo teniendo en cuenta los deseos visibles, sino los que pueden llegar a tener.

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La Cocina en la Edad Antigua (parte V)

La cocina Romana (parte I)

La cocina de Roma no es sencilla de resumir, ya que en sus once siglos de historia se han producido constantes cambios en la alimentación y en la cultura alimentaria.

En los comienzos la base de la subsistencia era la bellota, todo un símbolo en los orígenes de Roma. Posteriormente, las conquistas traen en Roma infinidad de productos llegados a sus tres puertos de Ostia, Portus y Emporium, a los que arribaban navíos que traían víveres de cualquier lugar del imperio (vinos de Grecia, aceites y salmueras de Hispania, cereales de Egipto y Etiopía, chacinería de las Galias, especies de Oriente..)

Entre las hortalizas, eran muy apreciadas coles, lechugas, acelgas, ortigas, nabos, zanahorias y rábanos. Los cardos eran una verdura de lujo y tenían especial fama los que traían de la Bética o de Cartago, consumidos principalmente por los ejércitos. Las cebollas eran imprescindibles en la antigua cocina romana, además de pepinos, calabazas y calabacines. También se consumían bulbos de jacinto y gladiolo, que tenían reputación de afrodisíacos.

Son muchas las leguminosas que merecían los honores de la mesa romana, pero sin duda las más preciadas eran las lentejas, sobre todo las de Egipto. Las habas, los guisantes y los garbanzos, que eran un manjar muy popular entre las clases humildes, se acostumbraba a venderlos tostados, como piscolabis en espectáculos públicos.

Con respecto a los frutos, tuvieron gran trascendencia las aceitunas aliñadas, así como las castañas y las almendras. Se conocían más de 20 variedades de manzanas y se comían crudas o cocinadas (asadas o hervidas con vino). También se hacía sidra con ellas. Tenían mucha trascendencia los higos y las uvas. Se cultivaban en la huerta árboles importados de Asia, como el limón, la naranja y la mandarina, así como camuesos, perales y ciruelos, de origen mediterráneo.

Los cocineros romanos utilizaban gran cantidad de hierbas aromáticas, asó como semillas, frutos y raíces, para sazonar sus guisos, siendo las especias más utilizadas la pimienta y la mostaza. También la sal jugaba un papel muy importante.

El pan se preparaba integramente en los hogares y nunca estuvo a la altura de la cocina griega. Incluso la pastelería, que era muy sencilla, no se mejoró hasta el establecimiento de imperio. Ésta estaba constituida básicamente por una especie de requesón a base de leche de cabra.

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El mendigo y la publicidad

Category : Relatos

Cuenta la historia que una mañana soleada, un hombre paseaba por la calle durante el descanso de un desayuno. Había salido del bar y se disponía a regresar a su trabajo como publicista. Durante el paseo, se encontró a un vagabundo invidente que estaba pidiendo en la calle con un cartel de cartón que decía << Soy ciego, denme una limosna>>.  El publicista paso junto al mendigo y observó con desaliento el escaso éxito del viejo pedigüeño. Pensó en darle unas monedas, pero en su lugar tomó el cartel y comenzó a escribir por detrás. Dejó el cartón en el mismo sitio donde estaba y sin mediar palabra alguna se marchó. El mendigo, desconcertado por lo que había pasado, se quedó en silencio y pensó que aquel hombre, como todos los demás, sintió curiosidad, pero nada más. Así que siguió en su lugar y continuo con su mendicidad.

A la hora del almuerzo el publicista volvió a pasar junto al vagabundo. Cuando estaba muy cerca, el mendigo lo reconoció por sus pisadas y alterado comenzó a recoger todas las monedas que le habían dado los transeúntes de la mañana. Juntándolas en su mano se las mostró emocionado al misterioso hombre y le preguntó: <<¿Qué puso en el cartel?>>. El publicista, sonriendo, se agachó junto a él y le aseguró que había escrito lo mismo, pero con otras palabras. Se marchó, y el vagabundo, intentando adivinar que podía haber escrito, continuó sentado junto a su cartel que decía: <<Hoy por fin es primavera, y yo no podré verlo>>.

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La Cocina en la Edad Antigua (parte IV)

La cocina griega (parte III)

Un dato interesante acerca de la cocina griega es que fue la primera en organizarse, estableciendo un orden jerárquico encabezado por el jefe de cocina, que se denominaba archimageirós, asistido por:

  • Obsonatós, dikonós o agorastés, que era el encargado y responsable de compra de víveres.
  • Mageirós, encargado de amasar pastas.
  • Opeopeión, ayudante de cocina.
  • Damirugós, encargado de entremeses.
  • Cenophorés, bodeguero.
  • Denochocé, despensero.
  • Trapezopciós, camarero o maître.

Durante el periodo del imperio de Alejandro Magno se adoptó la moda oriental de comer tumbado. Los comensales debían llegar a la hora fijada y el retraso se consideraba una ofensa.

Posteriormente, los invitados a un banquete o sympósion, comían apoyados sobre su brazo izquierdo, pudiendo utilizar únicamente (si respetaban las normas de educación, cosas que el vino solía impedirles) los dedos de la mano derecha para tomar los alimentos dispuestos en las bandejas. En estos grandes banquetes la mujer quedaba en un segundo plano, cocinaba, pero jamás participaba de ellos.

El ceremonial era muy complicado y estaba acompañado por danzas y bailes y el orden de los platos difería al de la actualidad.

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La Cocina en la Edad Antigua (parte III)

La cocina griega (parte II)

En ocasiones especiales, se preparaba la myma, que era una mezcla de carnes de aves, cabra y cerdo picadas a la que se le añadían las vísceras, haciendo una masa que se ligaba con la sangre del animal, agregándole una adobo a basa de vinagre, queso tostado, tomillo seco, uvas pasa, miel y granada, adormidera, cebolla asada y jugo de serpicio (una planta desconocida actualmente). esta mezcla se dejaba macerar durante algún tiempo y luego se servía para el deleite de los comensales.

Otro plato importante de la cocina griega era la mattya, generalmente pintada, desangrada y dejada en reposo una noche, aderezada de hierbas aromáticas y vinagre. Se asaba y se acompañaba de verduras frescas. Las carnes de buey, ternera, cerdo cochinillo eran muy caras, por lo que sólo eran accesibles a los ricos, dejando a los pobres la de la cabra.

El pescado, una vez que se desarrolló la navegación, formaba parte importante de la alimentación, en especial para la gente humilde, que lo tomaba en salmuera, sobre todo el atún y las anguilas. También se realizaba garum, una salsa hecha de vísceras de pescado fermentadas. Los ricos consideraban el pescado como un alimento de segunda clase, pero esto con el tiempo cambió y el pescado pasó a formar parte de la alimentación tradicional del pueblo griego.

Además de los cereales, la carne y el pescado, la leche era una de las bases de la alimentación, especialmente las de cabra y oveja, que aparte de ser tomada fresca o cocida con cereales, se utilizaba también para la realización de diferentes tipos de quesos, siendo uno de los más aclamados el periepthtés.

También les gustaba mucho el dulce, que se elaboraba con miel, ya que aunque se importaba la caña de azucar de Asia, sólo se empleaba en medicina.

Las comidas griegas estaban establecidas en:

  • Akratismós, que equivale a nuestro desayuno
  • Ariston, durante el mediodia
  • Herspérisma, que equivale a nuestra merienda, durante el anochecer
  • Deipnon, la cena.

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La Cocina en la Edad Antigua (parte II)

La cocina griega (parte I)

Puede decirse que la vida en la antigua Grecia se desenvolvía siguiendo el ciclo agrícola. Cuando llegaban las primeras lluvias se realizaba la primera siembra, que se terminaba al avecinarse el invierno. Entonces el labrador se veía forzado a un largo periodo de inactividad. La única ocupación de los campesinos era el cuidad del ganado. Sus rebaños los constituían vacas y toros, ovejas, cabras y cerdos. El resto del tiempo se recluían en su hogar para dedicarse al ocio y a consumir los víveres que tenían almacenados.

Al terminar la primavera se iniciaba la recolección de los cereales, que se llevaba a cabo utilizando hoces y guadañas. Las labores de recolección de cereales concluían al iniciarse el otoño y entonces se abordaba otro periodo de intenso trabajo, en el que se acumulaba la vendimia, la cosecha de aceituna y la recogida de higos.

Este tipo de vida hizo de Grecia un pueblo de gente austera y parcas en el yantar.

Su alimentación la constituían fundamentalmente los productos obtenidos de los cereales y la aceituna, complementados con verduras, huevos, aves, carne de cabra y cerdo. Los griegos comían todas las carnes que hoy conocemos, siendo apreciada la de buey.

La bebida habitual era el agua, aunque no desdeñaban un buen vaso de vino.

La dieta de las clases humildes se basaba en un serie de guisos elementales que se preparaban a base de harina, siendo el más popular el ptisane (del que procede la palabra tisana), que consisitía en la cocción de la cebada sin tostar con un poco de vinagre. También realizaban guisos de carne de cerdo, cabra o aves. Asimismo, utilizaban harina de trigo para la realización de pan, del que existían más de 70 variedades, junto con la mezcla de otras harinas como cebada y avena y elementos grasos como aceite, queso o miel. En las tahonas se realizaba una gran variedad de pasteles a los que se les denominaba plakous.

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La Cocina en la Edad Antigua (parte I)

Se considera que la Edad Antigua comienza a partir de la formación de organizaciones sociales complejas, es decir, pequeñas ciudades, abarcando el periodo que va del año 5000 a.C, al siglo V d.C.

La escritura es un elemento muy destacado de este periodo, aunque en términos de gastronomía son muy pocos los manuscritos que han llegado hasta nuestros días.

El pueblo egipcio

La actividad del pueblo egipcios estaba centrada en la agricultura y la ganadería. Los cultivos más extendidos fueron los de cereales (trigo, mijo, avena, centeno, cebada), aunque también gozaban de cultivos de frutales como las higueras y las palmeras.

Aun siendo expertos en la cría y domesticación del ganado, no era así en el cocinado de las carnes, ya que estas se consumían crudas, cocidas o en salazón.

En las orillas del Nilo no sólo se encontraban plantaciones de cereales, sino que podía cazarse una variedad importante de aves. Además la pesca era menos importante pare este puble, proviniendo los peces que se consumían del río Nilo y del cercano Mediterráneo.

La alimentación era bien distinta en función de las clases sociales:

  • Las clases sociales privilegiadas comían en forma abundante todo tipo de carnes (bueyes, terneras, cabras, ovejas, ocas y pichones) y pescados, principalmente del río.
  • El egipcio medio vivía con muy escasas viandas: pan, cerveza, cebollas y algunas legumbres, como las lentejas, hortalizas y frutos. También los tallos de papiro y las raíces servían de alimento.

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