El origen de los Recursos Humanos

Para encontrar  las semillas que dieron lugar al origen del área actual de los Recursos Humanos, debemos remontarnos al periodo con el mayor número de transformaciones de la historia de la humanidad conocida nunca. Primeros pasos: Allá por el final del siglo XVIII y principios del XIX, la mecanización y sistematización del trabajo supuso un […]

Para encontrar  las semillas que dieron lugar al origen del área actual de los Recursos Humanos, debemos remontarnos al periodo con el mayor número de transformaciones de la historia de la humanidad conocida nunca.

Primeros pasos:

Allá por el final del siglo XVIII y principios del XIX, la mecanización y sistematización del trabajo supuso un cambio importantísimo en la sociedad.  Y en concreto, la vida de los empleados cambió de manera radical, puesto que tuvieron que empezar a competir con máquinas que eran más eficientes que ellos, ya que producían más y en menos tiempo.

Este cambio no fue muy bien acogido por muchos trabajadores, que comenzaron a reagruparse dando lugar a los sindicatos, que buscaban una mejora en las condiciones laborales de aquella época, condiciones laborales que poco tienen que ver con las que la mayoría tenemos en la actualidad.

Estas agrupaciones, fueron tomando cada vez más peso, y esto llevó a muchas empresas destacadas a prestar atención a sus movimientos y a buscar alguna medida para evitar un problema mayor. Creando los llamados “departamentos del bienestar”, con un título digno de novela orwelliana, donde hacían frente a problemas relacionados con la vivienda, la sanidad, la educación de los hijos de los trabajadores…  Y es a finales del siglo XIX, donde las grandes empresas comienzan a recopilar todos estos conceptos dedicados a producir más al mínimo coste, cuando aparece la famosa Escuela Clásica o Dirección Científica del Trabajo, encabezada por el reputado norteamericano Frederic Winslow Taylor, que reprodujo parte de su teoría en su obra Los principios de la Dirección Científica en 1911. Y es esta famosa línea de pensamiento la que irá marcando el devenir de los Recursos Humanos en la empresa.

El desarrollo del Taylorismo:

Las ideas principales de esta línea de pensamiento llamada Taylorismo, eran poco participativas con el empleado, se decía de ellos que aplicaban la ley del mínimo esfuerzo, que no necesitaban pensar, que no era beneficioso que trabajaran en grupo, que únicamente se les podía motivar con dinero y que debían tener la menor iniciativa posible. Es decir, se buscaba crear un empleado autómata que ocupara su rol dentro de una cadena enorme, de la que era un engranaje más.

El cambio:

Obviamente el resultado de esta corriente no consiguió resolver muchos de los grandes problemas que se planteaban en los evolucionados “departamentos del bienestar” que ahora se empezaban a llamar, “departamentos de personal”. Y tuvo que ser a principios del siglo XX, con el famoso estudio de  Elton Mayo y F.J. Roethlisberger, apoyados por la universidad de Harvard, y dedicado a la conducta humana en el trabajo, cuando se comenzó a tratar el aspecto humano del trabajador. Ya no solo se hablaba del trabajador como un recurso más, que no debía de considerarse de forma independiente a los demás, ahora se hacía referencia a su aspecto Humano diferenciándolo de lo demás.

El estudio consistió en modificar las condiciones laborales de cinco trabajadores de una fábrica utilizando aspectos tan simples como por ejemplo la iluminación o el acondicionamiento del lugar de trabajo. Lo curioso del trabajo fue que la productividad aumentó, tanto si las condiciones de trabajo mejoraban o empeoraban. Así, lo que influía en ellos era la atención especial y personal que se le prestaba a esos empleados, no tanto la influencia de sus condiciones laborales.

Así, el experimento demostró que la influencia de los factores psicológicos y sociológicos en el mundo del trabajo son fundamentales, negados en el Taylorismo que solo atendía a la motivación a través de la compensación económica. Además, Elton Mayo demostraba que el ser humano además de ser un ser racional, también se mueve por impulsos ilógicos en determinadas ocasiones, lo que requiere un estudio personalizado.

También se concluyó en el estudio que la técnica no es el único factor importante que determina la productividad en un trabajador, que las necesidades psicológica complementan a las fisiológicas, que los informales determinan para bien o para mal, la productividad de un trabajador, que cada trabajador es diferente con respecto a otro y que los humanos tenemos otros factores motivantes que no son el dinero.

La evolución actual:

Después de lo contado, las teorías se fueron sucediendo a lo largo de las décadas enfrentándose las unas a las otras, dando lugar a muchos cismas e incluso a orientaciones políticas a día de hoy irreconciliables. Y es cuando Lawrence y Lorsch, en 1967 definen la Teoría de la Contingencia como la opción más factible para la reconciliación, donde se recoge que ninguna teoría es única y verdaderamente absoluta y que es su relación de causa-efecto la que determina su viabilidad. Es decir, que si las metas y objetivos se cumplen en un ambiente favorable para el trabajador, será señal de que el proceso que va detrás es el correcto, aunque ninguna otra empresa del sector siga el mismo proceso.

Sin embargo y como conclusión, sería interesante conocer qué medios son los que se utilizan para llegar al fin, puesto que no todos los fines pueden justificar a todos los medios.

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