El peligro de mezclar las marcas

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El peligro de mezclar las marcas

Normalmente, cuando una empresa tiene varias líneas de negocios distintas entre sí, intenta utilizar distintas marcas para evitar el contagio de problemas de una marca a otra. Otras, un menor número, prefieren utilizar una gran marca como paraguas sobre el que sostener el prestigio y la confianza.

Ambas opciones son válidas para tener éxito en el mundo empresarial, pero obviamente, cuantas más opciones añadimos, más dificultades nos encontramos. Y para cumplir los objetivos de una marca individual debemos también tener en cuenta los objetivos de todas las marcas del grupo, evitando la incoherencia comunicativa.

Algo que ya le ocurrió al gigante Unilever, una de las principales empresas multinacionales en Gran Consumo, que en el año 2005 rediseñó su logotipo corporativo, a la vez que instauró una política de “Corporate Branding” donde buscaban integrar la comunicación de todas sus marcas bajo el mismo techo corporativo.

Sin embargo aunque hoy en día, prácticamente todos los packs de las marcas del grupo incluyen el logotipo corporativo de Unilever. Cuando estas marcas se introdujeron en el mercado, pocos consumidores conocían las relaciones existentes entre las distintas marcas y esto supuso grandes problemas, como cuando consumidores de Axe y Dove descubrieron que ambas marcas eran hermanas, y que se encontraban bajo el paraguas de Unilever.

El gran problema de este descubrimiento vino asociado a la comunicación que hacían ambas marcas, así como su posicionamiento. Mientras Dove realizaba una acción comunicativa activa, donde se criticaba la búsqueda de la belleza superficial, causante de problemas psicológicos y fisiológicos, como parte de su estrategia de Branding, Axe hacía campañas sexistas donde los hombres eran imanes de mujeres preciosas, inaccesibles de alcanzar para aquellos que no usaban el desodorante.

Esto le supuso a Unilever ser criticado y tachado como hipócrita por muchos grupos influyentes, especialmente a través de las redes sociales, con la consiguiente perdida de clientes y daños en su imagen y reputación. Su integridad como marca quedó en entredicho: sus consumidores comparaban la crítica que hacía Dove a las operaciones de cirugía estética y los planes de adelgazamiento, con las chicas de cuerpos perfectos que se utilizan como reclamo en la publicidad de Axe. La palabra con la que mejor definían su sorpresa era demagogia.

Todo esto pone de manifiesto una vez más, aquello que defendemos en Método 403, no hay malas ni buenas estrategias si se han reflexionado, investigado y consensuado. Los problemas vienen cuando los cambios son producto de la impaciencia o de la réplica de la competencia.

Y como siempre, esperamos que os haya gustado. Un saludo a todos y seguid informados en nuestra WEB, a través de las redes sociales FacebookTwitter, Linkedin y Google + y en nuestro canal de Youtube.


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