La transparencia en el negocio

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La transparencia en el negocio

Aun hoy en día hay quien se resiste a modernizarse, o más bien, a adaptarse a los tiempos y plantear su negocio desde otra perspectiva. Antiguamente era común que una empresa tuviera que ocultar su información, para poder así competir con las demás empresas en una posición ventajosa. De manera, que si conseguía introducir una mejora o un cambio en su proceso habitual, solo los implicados podían apreciar esa novedad, excluyendo en muchos casos al propio cliente.

Ahora, esto ha cambiado radicalmente, y los consumidores comienzan a valorar muchísimo la transparencia de los negocios. No es que sea algo absolutamente aceptado, pero si podemos apreciar que es una tendencia que se va imponiendo en la sociedad.

La competencia ya no es una excusa para ocultar información, porque casi cualquier empresa, no muy tarde y más bien temprano, conseguirá identificar los elementos diferenciales de su competencia, con lo que la imagen que tenga el consumidor, y su grado de compromiso con la empresa, o como se viene llamando ahora “engagement”, hace que si esta información se presenta accesible al consumidor, éste no solo se posicionará positivamente a favor de la marca, sino que además se podría medir con mayor facilidad la interacción del producto o servicio con el consumidor.

Obviamente hay datos que no son tan relevantes para el consumidor, o que la ley no permite publicar, que no entran dentro de este acercamiento hacia la transparencia. Aquí hablamos de quiénes son nuestros proveedores, nuestros intermediarios, nuestras materias primas, su procedencia… es decir, realizar una trazabilidad del producto o del servicio lo más exhausta posible, de manera que el cliente sepa en todo momento qué está consumiendo y quiénes intervienen en el proceso.

Los contras que tiene este movimiento hacia la transparencia pueden ser innumerables, pero existe un argumento en contra que los aplasta a todos, y es Internet. Si uno no tiene nada que ocultar, no tiene de que temer, y su opacidad en el proceso no tendrá mayor transcendencia en el consumidor, aunque si no hay nada que esconder, ¿Por qué no ser transparentes?… El problema está en intentar ocultar información comprometida, puesto que si una empresa es muy pequeña, es posible que pueda salir airosa si su información no es excesivamente comprometedora. Pero una empresa media, y especialmente una empresa con mucha competencia, está abocada a ser descubierta tarde o temprano, y cuando esta información sale, todos los esfuerzos se quedan pequeños.

En muchos casos, el destape de esa información no alcanza los altavoces clave y no tienen excesiva relevancia, aunque van mellando la posición en el mercado. Pero cuando la repercusión toma fuerza, el margen de maniobra es ínfimo y las posibilidades de extinción son muy elevadas.

En definitiva, el papel de internet ha sido clave para que los consumidores demanden la máxima transparencia en las empresas, exigiendo canales que les permitan conocer cuantas más cosas mejor, convirtiéndolos en niños curiosos que son muy rentables cuando quieren jugar, pero que no paran de llorar cuando algo no les gusta o se han lastimado al probar. Y no hay nada más dañino que hacer a un niño llorar. Así que, cuidado.

Y como siempre, esperamos que os haya gustado. Un saludo a todos y seguid informados en nuestra WEB, a través de las redes sociales FacebookTwitter, Linkedin y Google + y en nuestro canal de Youtube.


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