Italia

El país transalpino

Italia es una República Parlamentaria, desde la proclamación de la Constitución de 1947. El Presidente de la República es el Jefe del Estado y representa la unidad nacional, es elegido por el Parlamento en sesión conjunta. El cargo de Presidente de la República tiene una duración de 7 años y es reelegible. El poder legislativo lo ejerce el Parlamento, dividido en dos cámaras, el Senado y la Cámara de los Diputados.

El Gobierno está constituido por el presidente y los ministros que componen el Consejo de Ministros. El Presidente del Consejo es nombrado, previa consulta, con los principales exponentes de la vida política, por el Presidente de la República y, a su vez, nombra también a los ministros. El Gobierno debe obtener la confianza de las dos Cámaras. Además de estos órganos, conviene destacar el Consejo Superior de la Magistratura, el Consejo Nacional de Economía y Trabajo (compuesto por expertos y representantes de los estamentos profesionales), el Consejo de Estado, y el Tribunal de Cuentas.

Su población esta cerca de los 62 millones de habitantes y su capital es Roma, aunque también destacan otras ciudades como Milán, Nápoles, Turín o Parma.

Más del 65% de la población tiene entre 15 y 64 años, y más del 20% tiene menos de 14 años. La distribución por sexos está casi repartida al 50%, siendo su idioma oficial el italiano.

El sector agrícola aporta un 2% a la producción del país y emplea a un 4,2% de los trabajadores. Su peso, al igual que en otros países ha venido reduciéndose en los últimos años. Los principales productos de este sector son: frutas, vegetales, uvas, patatas, remolacha azucarera, aceitunas y aceite, soja y trigo. También producen carne de vacuno y pescado. El trabajo agrícola se concentra en las regiones del sur, que concentran casi la mitad del empleo en agricultura (46%) frente al 38,6% del norte y el 15,4% del centro. Temas de interés son la protección de los productos típicos y la agricultura biológica. En los últimos años los productos reconocidos por la UE, es decir, productos con Denominación de Origen Protegida (DOP) o con Indicación Geográfica Típica (IGT), han aumentado considerablemente (117 en Italia contra algo más de 500 en toda la UE).

La industria aporta un 24% a la producción del país. Los principales productos de este sector son: maquinaria, hierro y aluminio, productos químicos, textil y moda, vehículos de motor, calzado y cerámica. Observando la evolución del último año, los sectores que más han crecido son las refinerías de petróleo, los vestidos y textil, la producción de aparatos y maquinaria mecánica. Reducen su producción los vehículos y los productos químicos.

Este sector aporta un 73% del PIB italiano. Dentro de los servicios, el más dinámico en los últimos años ha sido la intermediación financiera, el comercio se ha mantenido, y los menos dinámicos han sido los servicios a empresas. El comercio al por menor en Italia se caracteriza por el importante papel que desempeñan las empresas de reducidas dimensiones. Se observa en los últimos años una creciente especialización de este tipo de comercios destinada a su propia conservación frente a la presión de los grandes grupos. Un segundo aspecto a considerar relacionado con el anterior es la concentración de los centros comerciales en el Norte tanto en términos absolutos como con respecto a la población.

La distribución italiana a pesar de los intensos procesos de modernización por los que ha pasado en estos últimos años presenta un retraso en adecuarse sistemáticamente a los sistemas distributivos europeos. Este retraso se manifiesta no sólo en el número y en la tipología de las estructuras de venta, sino también en los procesos de decisión y gestión empresarial. Hay un predominio del pequeño comercio minorista y una baja implementación de la gran distribución, dominada por empresas extranjeras. El retraso en el desarrollo del sistema comercial italiano viene atribuido a la política comercial pública que ha reglamentado las actividades, durante muchos años, de forma vinculante, impidiendo a muchas empresas moverse libremente en el mercado. El sector del comercio ha sido regulado durante más de 30 años por la Ley 426 del 1971 hasta que entró en vigor la reforma Bersani del 1998.

Aunque en los últimos años se está produciendo un cambio de tendencia, gracias a los hábitos y las exigencias del consumidor, el escenario parece haber evolucionado poco y sigue fiel a los cánones tradicionales de distribución que favorecen indudablemente el acceso a nuevos proveedores. En este sentido, los canales de distribución dependen del sector de referencia y de las zonas territoriales (grandes diferencias entre el Centro-Sur y el Norte). En los sectores no alimentarios, los canales tradicionales se encuentran todavía en primera posición con cuotas de mercado del 48%, respecto al 36% de la distribución moderna. En el sector alimentario, la tendencia es al revés, 54% para la gran distribución contra el 33,3% del pequeño comercio.

A pesar de su inestabilidad política y aparente desorganización, Italia se mantiene como una de las principales potencias económicas, líder mundial en sectores como el textil, muebles, productos cerámicos, etc. Es el país del mundo al que más se asocia con el concepto de diseño. 

Italia es un país altamente regionalizado: cada región tiene su historia, cultura, dialecto, gustos y forma de hacer negocios. Hay que adaptarse a las particularidades de cada zona y no hacer comentarios o comparaciones entre ellas. Su industria se encuentra fuertemente concentrada en el norte y el centro del país, en tres regiones: Lombardía (Milán), Piemonte (Turín) y Roma. Existe un fuerte desequilibrio entre estas zonas y la zona sur, desde Nápoles a Sicilia, conocida como Mezzogiorno. Igualmente existe una elevada especialización sectorial por regiones (la industria del automóvil en Piemonte, el mueble en Veneto, etc.), lo que hace que las empresas compitan muy directamente entre sí. Al empresario extranjero que visita el país esta concentración le facilita la acción comercial.

Los italianos son los maestros del marketing y la distribución internacional de productos elaborados en otros países. Por ejemplo, son el primer exportador mundial de aceite de oliva a pesar de su limitada producción. La distribución detallista está muy atomizada, con un elevado número de puntos de venta (mucho mayor que en otros países de Europa, como por ejemplo Francia). No obstante, en los últimos años se está produciendo un cambio de tendencia hacia la gran distribución organizada. 

La principal dificultad del mercado italiano es la elevada incidencia en los pagos y el largo período medio de pago (noventa días). Las compañías de factoring pueden servir de ayuda para paliar este problema. Además cabe destacar que los italianos son muy emprendedores y viajeros. Debido a la emigración hay más personas de origen italiano (cerca de cien millones) viviendo fuera del país que en Italia.

Fuente: ICEX, EXTENDA y entrevistas personales.

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