El entorno empresarial en Colombia

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El entorno empresarial en Colombia

Colombia posee abundantes recursos naturales (agrícolas, minerales, energéticos), pero también ha sabido crear una industria exportadora diversificada en sectores como las flores, confección,
calzado o joyería. Es el país miembro de la Comunidad Andina que tiene mayor potencial industrial.

Además es uno de los países de América Latina de mayor tradición democrática. Desde hace más de cincuenta años se han sucedido gobiernos civiles sin interrupciones de gobiernos de facto. El
principal problema político del país –las actuaciones de la guerrilla ligada al narcotráfico- se encuentra en vías de solución, gracias, en parte a la ayuda prestada por Estados Unidos. De hecho, con excepción de Oriente Medio, Colombia es el país que más se beneficia del apoyo norteamericano, tendente a combatir el “narco-terrorismo”.

Estados Unidos es su principal socio comercial: representa casi la mitad de sus exportaciones y un tercio de sus importaciones. El tratado de libre comercio ayudará a potenciar esa relación. También ha desarrollado otros mercados como México, el Caribe o Europa para compensar la caída de Venezuela, su segundo socio comercial.

La inversión extranjera apenas tiene barreras; ofrece oportunidades sobre todo en el sector primario y en infraestructuras. El turismo tiene también mucho potencial, especialmente en el
ecoturismo, que aprovecha las bellezas naturales del país.

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¿Cómo negociar en Alemania?

Para entrar en el mercado alemán es un requisito previo cumplir la compleja normativa industrial del país. Prácticamente cada producto está sometido a unas normas; las más conocidas son las “DIN” – Deutsche Industrie Norme- fruto de la colaboración entre la Administración y cada uno de los sectores industriales. El cumplimiento de normas y garantías de calidad por parte del proveedor extranjero no obedece sólo a la legislación federal sino también a las exigencias de los distribuidores y clientes.

El tamaño del mercado y el elevado número de clientes potenciales aconseja, en ocasiones, la utilización de agentes comerciales. Se trata de profesionales muy acreditados con una elevada especialización sectorial, conocidos como agentes multicartera, ya que representan distintos productos, aunque generalmente del mismo sector. La búsqueda y selección puede hacerse a través de la Central Alemana de Representantes (CDH).

El directivo alemán se concentra en dos objetivos: la calidad del producto y el servicio. Se orienta sobre todo hacia la producción y a los aspectos técnicos. Los estudios universitarios tienen un alto componente científico. Hasta la década de los 80 no se introdujeron los estudios de dirección de empresas. Las grandes escuelas de negocios europeas y americanas apenas tienen presencia en el país.

El precio es también un elemento esencial ya que el mercado alemán es uno de los más competitivos del mundo y hacia él confluyen las ofertas de miles de proveedores. Para fijar precios hay que tener en cuenta los altísimos costes de comercialización y no dejarse confundir por los elevados precios de venta al detalle.

El comprador alemán es conservador: no cambia fácilmente de proveedores y tampoco le interesan los negocios puntuales, sino las relaciones a medio plazo. Para entrar en el mercado hay que ofrecer algo adicional, ya sea un producto novedoso o una ventaja en precio.Si tiene dudas será, sobre todo, acerca del cumplimiento de las condiciones y del servicio, más que del producto, de ahí que recabe información detallada sobre la empresa.

La sociedad alemana está muy concienciada con los problemas medioambientales. Hay que mostrar interés por los temas relacionados con la ecología y el medioambiente (eliminación de residuos, reciclaje, envases y embalajes, etc.). Para el material promocional está muy bien visto utilizar papel reciclable.Las citas deben establecerse con bastante antelación (al menos tres semanas) y al más alto nivel posible. La puntualidad en todos los aspectos comerciales (reuniones, plazos, pagos, etc.) es obligada. Si se han previsto treinta minutos para una presentación no deben excederse. Una actitud relajada con el tiempo se asimilará a una actitud relajada en los compromisos que se vayan a pactar. Debe prepararse una agenda con los temas a tratar en cada reunión y atenerse estrictamente a ella. Las reuniones tienen que empezar y terminar a la hora prevista.

Las introducciones y la charla preliminar son muy breves. Enseguida se entra en materia. El alemán es un idioma complejo y preciso. A menos que se domine, es mejor utilizar el inglés ya que no les gusta que se cometan errores cuando se habla su idioma.

En las presentaciones se debe utilizar un lenguaje directo, claro y lógico, apoyado en argumentos, datos y gráficos que sigan una estructura predeterminada. Al alemán le importan más los hechos que la imagen o la historia de la empresa.

Conviene entrar en detalles acerca de las ventajas y características de las propuestas que se realizan. No son eficaces las presentaciones que pretenden dar una visión general de la empresa y, a partir de ahí, dejar la iniciativa al interlocutor. Hay que respetar los turnos de intervención de cada una de las personas que participan en la reunión. No se debe interrumpir con preguntas o matizaciones. En la argumentación no debe criticarse a la competencia, ni a la propia, ni a la de la empresa alemana. Cada empresa se juzga por sus propios méritos, no en comparación con otras.

Los alemanes son conservadores en su forma de hacer negocios: rara vez aceptan nuevas ideas y conceptos. Son reacios a introducir cambios, a menos que se les convenza con hechos probados. En general, los ejecutivos alemanes tienen aversión al riesgo. De ahí que quieran dejar muy claro cada punto que se negocia e incluso ponerlo por escrito para que no haya dudas. Hay que estar preparado para contestar a todas las preguntas que pueden surgir con motivo de una propuesta. No les gusta que “tenga que consultarse” cuando se viaje de regreso. Los alemanes no hacen concesiones fácilmente, pero tampoco les gusta el enfrentamiento. El estilo de negociación es cooperativo, buscando obtener beneficios para las dos partes que permitan avanzar cuando se ha llegado a una situación de impasse.

No debe presionarse al interlocutor para que decida rápidamente, ya que las decisiones se suelen tomar de forma consensuada. Por este motivo las negociaciones se prolongan más que en otros países occidentales. Los contratos son muy detallados. Una vez que se firman deben cumplirse sin modificaciones. Para los alemanes, la firma del contrato supone el fin de la negociación. Alemania no es una sociedad litigiosa. Los desacuerdos se tratan preferentemente fuera de los tribunales de justicia. Las Cámaras de Comercio y las Asociaciones Empresariales juegan un importante papel al respecto.

Los alemanes no son workaholics: se toman seis semanas (treinta días laborales) de vacaciones al año y su jornada laboral termina entre las 16:00 y las 17:00 h. –hacer horas extra se percibe más bien como una falta de organización que impide el uso efectivo del tiempo-. No deben concertarse citas fuera de este horario, ni esperar que trabajan en fines de semana o durante las vacaciones. No es necesario tratar de establecer relaciones personales para favorecer los negocios. La vida personal se separa de la profesional.

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La cocina en la Edad Media (Parte IV)

Cocina Medieval (Parte I)

La gastronomía medieval en el norte de España fue muy diferente a la del Sur, al igual que ocurre con las costumbres culturales. Mientras en Al-Ándalus la vida social se desarrollaba en las ciudades, en el Norte se hacía en torno a los castillos y plazas fuertes, con un marcado carácter rural. Una vida mucho más humilde que dio lugar a una alimentación sencilla incluso en los grandes castillos.

La base de la alimentación de las clases modestas durante la Edad Media era el pan. La harina toscamente molida que se utilizaba para hacer el pan llevaba gran cantidad de salvado y, generalmente, se obtenía de una mezcla de trigo con centeno o avena y , en las épocas de penuria, hasta con cebada.

Las legumbres y verduras no eran muy abundantes, pues se habían perdido muchas de las conocidas por los romanos, que fueron conservadas y mejoradas por los árabes. Sobrevivían los guisantes, que eran grandes y harinosos. Se cultivaban las habas, algunos tipos de habichuelas, garbanzo y lentejas, con los que se preparaban deslavazados potajes, entendiéndose que en la Edad Media se denominaba potaje a todo aquello que se cocía en puchero, es decir, cualquier manjar que no fuera asado.

Las hortalizas eran poco apreciadas, ya que entonces no sabían cocer adecuadamente las verduras y esta ignorancia, muchas veces unida al deseo de economizar combustible y trabajo, hacían que se comieran casi crudas.

Se consumían mucho los frutos secos como las almendras, las pasas, los piñones, las nueces, las avellanas y los higos. La carner era el alimento que seguía en importancia al pan, especialmente la de cerdo, aunque también eran muy apreciadas las de carnero y menos las de cabra y vaca, pues este animal se sacrificaba cuando había terminado de rendir una vida de trabajo.

Para concluir con los productos más destacados, los pescados que con mayor frecuencia se servían en las mesas de la época eran la ballena, pescada por los pescadores vascos, el salmón, el congrio, el sábalo, la morena, el besugo, el atún… No existían muchas recetas de elaboración, salvo algunas empanadas, cazuelas, hervidos y parrillas, que monopolizaban la cocina.

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Feliz día de Reyes

Aunque la fiesta de los Reyes Magos solo se celebra “oficialmente” en España, México, Puerto Rico, República Dominicana, Paraguay Uruguay, Colombia y Venezuela. Los “protagonistas” de la historia tienen mucha relación con el país germano.reyes

Según cuenta la leyenda, Federico I Barbarroja, trasladó a Colonia, en el siglo XII, los restos de los tres magos de oriente, (Melchor, Gaspar y Baltasar), donde supuestamente reposan en la actualidad con las coronas que llevaron durante su existencia. La llegada de miles de peregrinos a Colonia, propició que en el año 1248 se iniciara la construcción de la catedral de Colonia, que tardaría más de 600 años en terminarse. Hoy día es uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa, lo que ha convertido a Colonia, junto a Roma y Santiago de Compostela, en uno de los grandes centros de peregrinación.

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