El Teletrabajo

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El Teletrabajo

Para celebrar nuestro post número 50, hemos aprovechado la oportunidad para hablar de una de las formas de trabajo básicas para nuestro proyecto, y que más flexibilidad y opciones nos otorga a muchos, el Teletrabajo.

¿En qué consiste?

En la actividad empresarial, muchas de las tareas que se realizan no requieren de una presencia física del trabajador y pueden ser realizadas desde la distancia, a través de las diversas alternativas tecnológicas existentes.

Gracias al Teletrabajo se disminuyen los tiempos de desplazamiento y se reducen los tiempos muertos sin tareas, permitiendo una mayor flexibilidad a la hora de planificar el trabajo en la empresa. Esto amplía el concepto de lugar de trabajo, ya no tiene que limitarse a una oficina, puede ser tu propia casa, la de un amigo, un hotel, un cibercafé o cualquier otro lugar.

Además, esta forma de trabajar no solo permite facilitar el trabajo a los empleados, sino que también permite integrar a personas que no pueden tener una regularidad en su trabajo por problemas físicos, personales, de residencia o de cualquier otro tipo, ampliando las posibilidades de contratación de personal.

La influencia de la estructura organizacional y las tecnologías en el teletrabajo

Para que todo este proceso se coordine de una manera exitosa, las llamadas TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) tienen un papel clave, ya que permiten vincular el procesamiento de la información con la comunicación; posibilitando un control sobre el teletrabajador que evite los problemas derivados de la distancia.

Algunos autores son muy cautos en el desarrollo de esta área, ya que defienden que el teletrabajo se refiere exclusivamente al uso de las tecnologías de la información, y que no existe una aportación más allá de la referida al procesamiento de información. Es decir, no existe un proceso comunicativo que genere sinergias positivas para la empresa, algo que haría imposible la resolución óptima de problemas.

A esto hay que añadir los problemas de organización que suelen darse en España para la implantación de estos sistemas tan poco tradicionales. Es decir, la mayoría de empresas que no aplican el teletrabajo se justifican en que tendrían una pérdida de control del trabajador y por tanto un descenso en la productividad del mismo. Otros que aplican esta metodología de trabajo, terminan por sobrecargar las tareas de teletrabajo, amparándose en la flexibilidad que tiene el trabajador para realizarlas, terminando por saturar al teletrabajador que finalmente le lleva a optar por una forma de trabajo convencional, donde su trabajo se reduce al horario de oficina.

En resumen, el papel de la estructura organizativa y su planificación de tareas, juegan un papel esencial en la viabilidad del teletrabajo. Solamente una empresa bien estructurada, con un mínimo de informatización, debería acceder a esta metodología de trabajo.

Ventajas y desventajas

Las ventajas y desventajas del teletrabajo van a depender de la empresa y del trabajador, y de la relación existente entre ambos. Aunque cada empresa y cada trabajador tienen unas circunstancias que los hacen diferentes, en general podemos destacar una serie de beneficios y perjuicios derivados de la aplicación del teletrabajo.

Entre los beneficios que encuentra el teletrabajador está el aumento de autonomía y flexibilidad en el trabajo. Además, permite una mejor conciliación familiar, la posibilidad de amenizar el trabajo, lo que lleva a reducir el estrés, encontrar más posibilidades laborales y aumentar la productividad. Asimismo, reduce los desplazamientos innecesarios y en definitiva permite acceder a formación personalizada que favorece la especialización.

Además la empresa también se beneficia, ya que reduce los costes, flexibiliza los horarios, aumenta su productividad y reduce los problemas laborales, como el absentismo o la mala relación entre empleados.  Pero sobre todo facilita la posibilidad para cambiar el concepto de “Obligación de trabajar”, por “Responsabilidad de trabajar”.

Entre las desventajas destacan las que tienen que ver con la vida personal  del trabajador y el ambiente laboral en la empresa.

Desaparece el límite que separa la vida personal de la vida laboral, la socialización del trabajador suele ser nula y además, al limitar sus contactos a un responsable o superior, el trabajador suele perder la perspectiva organizativa de la empresa.  Es decir, solo percibe los objetivos específicos, y  no los globales. Además de otros posibles problemas derivados de la falta de control que puedan producirse.

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