La Cocina en la Edad Media (Parte I)

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La Cocina en la Edad Media (Parte I)

Cocina arábigo-andaluza

Época de esplendor de Andalucía, donde se establecen un gran número de intelectuales, religiosos y amantes de la buena comida. La alimentación durante esta etapa se desarrollo en consonancia con este esplendor, estableciéndose sistemas de alimentación muy complejos basadas en profundos conocimientos de agronomía que dieron lugar a unos cultivos excelentes y a una cocina esmerada y sofisticada.

Las huertas producían una enorme variedad de hortalizas, habas, lechugas, escarolas, espinacas, berzas, acelgas, nabos, zanahorias, rábanos, cebollas, ajos, puerros, apios, cardos, alcachofas, espárragos, berenjenas, pepinos, calabazas, melones, sandías…

Los musulmanes prestaron gran atención a los cultivos de regadío, siendo el más sencillo y eficaz la acequia, que aún se emplea en muchos lugares de la región Levantina y que, gracias al desnivel con que está constituida, puede llevar el agua de los ríos para represarla en los lugar convenientes.

La cocina arábiga era muy pródiga en condimentos herbáceos, por lo que en todos los huertos existían semilleros de estas plantas: comino, alcaravea, mastuerzo, anís de grano dulce, mostaza, menta…, siendo el condimentos más importante para la economía musulmana era el azafrán. De hecho, el azafrán era la especie más cotizada en la época musulmana, siendo sustento de la economía en esta época.

Durante la dominación islámica, España era un país consumidor de miel, que se empleaba con gran frecuencia en los talleres de pastelería. Las almadrabas, que se usaban para la pesca del atún, se describen en el distrito de Sidonia durante el mes de mayo. Tenía también gran importancia la pesca de la sardina. Casi todo el pescado se consumía en el interior, por lo que se salaba en las factorías de la costa.

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La Cocina en la Edad Antigua (parte VII)

La cocina visigoda

Tras la ruptura del imperio Romano llegan las invasiones y con ellas la aparición de diferentes cocinas en Europa, unas derivadas de las existentes y otras sustituyéndolas.

Los alimentos consumidos en la España visigótica eran los mismos que en la época romana, constituyendo los cereales una de las bases de la alimentación. Las hortalizas que se cultivaban en sus huertas eran, principalmente, lechugas, achicoria, puerros, acelgas, calabazas, espárragos, alcachofas y espinacas. También se conocían frutas como dátiles, granadas, melocotones, albaricoques, peras, cerezas y limones, y entre los frutos secos se consumían las almendras, las avellanas, las castañas y las nueces. Los visigodos aprendieron de los hortelanos hispano-romanos el cultivo de diversas legumbres, como habas, lentejas, guisantes, garbanzos y altramuces.

Con los cereales se elaboraban distintos tipos de pan, unos bastos, de muy baja calidad, que consumían los siervos, cíbarius, y otros, tanto con levadura, fermentacius, como sin ella, azymus. Se elaboraban también panes morenos.

Las pastelerías, que se basaba principalmente en una especie de tortas, se elaboraba siempre con miel. De hecho, la miel era el único edulcorante utilizado y conocido en las elaboraciones pasteleras de la cocina visigoda.

La base de la comida eran una especie de gachas que, si se mezclaban con legumbres se llamaban pulte, si se mezclaban con carne seca, pulmentum, y si se mezclaba con un picadillo de pescado, carne y verduras, minuta.

La cría de ganado era una de sus principales actividades, ya que de ella se conseguía carne para el consumo, siendo la de cerdo la más estimada y tras ella las de oveja y vaca.

El condimento más apreciado era la pimienta traída de la india. Se conocían la canela y el azafrán, que debía ser recogido recientemente y estar bien coloreado.

Los visigodos eran grandes bebedores de vino y consumían diferentes tipos. De la aminea se obtenía vino blanco y de la apiana, vino dulce. Al vino puro se le denominaba merum, mostum al recién salido del lagar, roseum al tinto y amineum al blanco. Además del vino, se consumían la sidra, sicera y la cerveza, cervisia.

En resumen, la gastronomía visigótica era ruda, simple y poco elaborada, basado en el asado o cocción de cualquier producto.

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Una vez superada la Prehistoria…

La cocina en la Edad Antigua

Una vez superada la etapa de la prehistoria, es hora de hablar de la cocina en la Edad Antigua. Y para ello, hemos preparado para la próxima semana otro serial histórico de la gastronomía que no te puedes perder.

Desde el próximo Miércoles, a esta mismo hora, la cocina en la Edad Antigua ocupa nuevo espacio en nuestra casa. Así que si crees que ya lo sabes todo, prueba a leer nuestras historias.

Un saludo y nos vemos aquí, en Método 403.

 


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La cocina en la prehistoria (Parte II)

La cocina en la prehistoria (Parte II)

Antes del dominio del fuego, los alimentos se consumían crudos o secados al sol, con lo que se conseguían conservar numerosos víveres, como carnes y pescados, aunque para éstos también se empleaba la salazón, y frutas, como los higos.

Pero si tuviéramos que destacar un hito histórico en la gastronomía, éste sería el dominio del fuego para transformar alimentos. Cuando se dominó la técnica de hacer fuego, se empezaron a realizar las primeras técnicas de cocción, que eran otras que el asado, más bien carbonizado, de los alimentos. Gracias a este descubrimiento y su uso existen los primeros vestigios de la cocina.

El descubrimiento del fuego, según los yacimientos más antiguos de Koobi Fora y Chesowanja, en Kenia, datan de hace 1,5 millones de años, y propició que el hombre comenzara un proceso de socialización, al aprovechar más las horas del día, lo que a su vez significó un importante aumento demográfico.

El descubrimiento del fuego propició el cocinado de los alimentos y, por tanto, una mejor digestión, evitando algunas enfermedades y permitiendo apreciar más su sabor. Los método de cocción empleados eran básico:

– El asado para las carnes y los pescados.
– EL hervido para las plantas y cereales, con los que fabricaban unas gachas que servían de alimento caliente.

Con la extinción de los grandes animales al hombre se le planteaba un gran problema de subsistencia, por lo que comenzó, muy lentamente, primero a conservar vivos los animales savajes y después domesticar a ciertos tipos, como cabras, ovejas o cerdos. Con el desarrollo de la ganadería se produjo un cambio notable en el aprovechamiento de los animales, que ya no sólo se empleaban para obtener su carne, sus pieles o para el trabajo, sino también para la obtención de otros productos alimentarios como leche, queso y lanas.

La agricultura y la fabricación de vasijas de barro era la tarea principal de las mujeres, quienes comenzaron a cultivar las semillas que recogían. Estas eran plantadas alrededor de los poblados, lo que significó el asentamiento del hombre.

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