Las relaciones internacionales

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Las relaciones internacionales

Cuando hablamos de relaciones internacionales, todo se magnifica de tal manera que parecemos olvidar que ese entramado internacional tan complejo, está formado por individuos como nosotros, con grandes necesidades e inquietudes que les llevan a desear ampliar sus conocimientos más allá de sus fronteras

Esas necesidades e inquietudes, que se han disparado con la famosa “globalización”, no solo suponen una oportunidad para nuevos destinos de negocio, también son una fuente inagotable de conocimientos y puntos de vistas, que completan y se complementan, con la visión de nuestro negocio.

Esa fuente inagotable de conocimientos nace de las experiencias de otros que, aunque tienen sistemas legales y entornos diferentes al de nuestro país, tratan a consumidores y usuarios, es decir “Personas”, que aunque están influencias por la cultura de su entorno, siempre aportan un conocimiento nuevo, como resultado de su respuesta a un producto o servicio determinado.

En la actualidad, las tecnologías y la movilidad de la gente han permitido que el intercambio de culturas sea más barato que nunca, hasta el punto de ser casi gratuito. Simplemente hay que estar abierto y receptivo, hay que estar disponible para entrar en ese flujo de intercambio, es decir, no basta con absorber la cultura de los demás, hay que aportar y ofrecer conocimientos y ayuda más allá de nuestras fronteras, creando sinergias con personas de otras culturas, personas que pueden ser consumidores o pueden participar en empresas, pero en cualquier caso serán agentes activos de un proceso comercial.

Además, los consumidores cada vez son más homogéneos, las grandes multinacionales han influido de tal forma que una hamburguesa de McDonald se puede encontrar en casi cualquier parte del mundo. Y esta circunstancia permite que la cultura que rodea a los productos y a los servicios de estas grandes empresas, vaya calando poco a poco en las diferentes sociedades, reduciendo las diferencias entre los distintos consumidores y usuarios del comercio internacional.

En definitiva, una PYME y cualquier trabajador, debe cultivar sus relaciones exteriores sin tener que afrontar esta relación como un proceso ligado al cambio de residencia. La gran movilidad actual permite afrontar todo este proceso de una forma menos traumática. Ya no es tan importante vivir 40 años en un lugar, como tener 40 relaciones de cierta confianza en el exterior que permiten alcanzar un mayor nivel de control.

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