La cocina en la Edad Media (Parte V)

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La cocina en la Edad Media (Parte V)

Cocina Medieval (Parte II)

Entre las recetas de la época medieval, destacan las dedicadas a los enfermos, en los que la ingesta diaria era parte del tratamiento, aunque aparecen otros recetarios más complejos como el Repertorio gastronómico de Ruperto de Nola, donde se describen fórmulas y procesos para preparar piezas de caza y aves. En este libro se atisba la misma tónica que caracteriza a la culinaria de todo el período, es decir, la complejidad en la ejecución, caracterizada por elaboraciones muy complicadas y de difícil y enrevesada factura, que emplean en exceso las hierbas aromáticas y las especias.

Los platos elaboradas y exquisitos no reflejan la realidad de la Edad Media, ya que tan sólo tenían acceso a ellos las clases adineradas. La tónica genera de estos siglos fue la escasez de alimentos. Sirva como ejemplo, que la mayor complejidad se da en las recetas de ave, donde se utilizan varios método de cocinado de forma continuada.

Los medios de conservación de los alimentos eran escasos, por lo que a veces se consumían en las mejores condiciones. Los cocineros empleaban multitud de fórmulas para disimular esto. Los géneros se cocinaban mucho, empleando adobos y especias, aunque el fin de usar las especias y los elementos conversadores no siempre era camuflar malos géneros, sino todo lo contrario, engrandecerlos, puesto que se gastaban grandes cantidades de dinero en la adquisición de manjares de buena calidad.

En la repostería, se utilizaba el azúcar, traído a la Península por los sarracenos, normalizándose su consumo en el siglo XIII.

Por último, cabe destacar las buenas maneras en la mesa medieval. los continuos banquetes de las grandes mesas europeas propiciaron el nacimiento del llamado Tratado de buenas costumbres, según el que las reglas más importantes disponían lo siguiente:

  • No se puede hablar con la boca llena y se debe masticar en silencia sin que se vea lo que tienes en la boca.
  • Limpiate la boca antes de beber, para no molestar a tu vecino que se servirá en las mismas copas.
  • No te limpies las manos en la chaqueta o en el mantel, sino en la servilleta o lávalas en el aguamanil.
  • No te limpies los dientes con el cuchillo y no emitas ningún ruido desagradable que pueda provocar asco a la persona que se sienta junto a ti.
  • No cojas la ración más grandes y no revuelvas en las porciones ya cortadas buscando las más exquisitas.
  • Pon atención en no manchar tu vestido ni el de los demás comensales.
  • No estropees la servilleta ni la uses para hacer nudos, usala para limpiarte la boca y las manos.

Recomendaciones reflejadas desde el siglo XIII, que hoy en día siguen aplicándose en nuestros círculos y que nos recuerdan que ciertos comportamientos son imprescindible para evitar ser desagradables en la mesa.

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