Arteoliva, desde Rusia con dolor

La Compañía Agroalimentaria del Sur de Europa, más conocida como Arteoliva, es una pequeña empresa que produce aceite de oliva virgen extra en brik, además de aceitunas y salsas. La idea de crear la sociedad partió de Carlos Molina, quien en 1998 consiguió convencer a 4 socios más para que invirtieran unos 10 millones de […]

La Compañía Agroalimentaria del Sur de Europa, más conocida como Arteoliva, es una pequeña empresa que produce aceite de oliva virgen extra en brik, además de aceitunas y salsas.

La idea de crear la sociedad partió de Carlos Molina, quien en 1998 consiguió convencer a 4 socios más para que invirtieran unos 10 millones de euros en un innovador proyecto basado en los nuevos envases tetra-brik para la conservación de grasas, fabricados por la empresa Tetra Pack.

Desde el principio fueron conscientes de su carácter innovador y pionero en el sector, sabiendo que su negocio estaría en el mercado internacional, sobre todo si tenemos en cuenta el carácter tradicional del mercado nacional de aceite de oliva.

Sin embargo, sus primeros esfuerzos no se encaminaron al mercado exterior, y buscaron a través de costosas e infructuosas campañas publicitarias, convencer al consumidor español de las bondades del nuevo envase, llegando finalmente a la conclusión de que no podían perder más tiempo en el mercado nacional, “su negocio estaba fuera de España”.

Para iniciar su proceso de internacionalización, participaron en varias de las ferias más importantes del sector, como la Feria Anuga de Colonia, la Sial de Parias, la Feria Alimentaria de Barcelona o la Biofach de Nurenberg. Ferias que originaron nuevas oportunidades de negocio, donde invirtieron muchas horas de trabajo, y de las que obtuvieron grandes resultados.

También acudieron a eventos internacionales de carácter local, uno de los más significativos para la empresa fue Prodexpo en Moscú. A partir de aquí, sus coqueteos con el mercado ruso se convirtieron en una obsesión por entrar en el mercado.

Entrada en Rusia

Rusia es uno de los países más poblados de Europa, casi 150 millones, aunque su diversidad cultural, su peculiar burocracia, su incertidumbre económica y el mal funcionamiento de su sistema bancario, hacen que las precauciones sean siempre pocas. Además, la acogida de los productos era una incógnita, Rusia no era un país tradicionalmente consumidor de aceite de oliva, y ya tenía una importante producción local de aceites de girasol y maíz.

Sin embargo, la ausencia de competidores claramente definidos y las previsiones de crecimiento en el consumo, hacían que Rusia fuera considerado un mercado clave para la internacionalización.  A esto había que añadirle el hecho de que los productos delicatesen ya presentes en los líneas rusos en aquellos años (como ITLV, Maestro de Oliva, Ibérica…) no cuidaban los aspectos claves, como la imagen o la calidad de los productos,

En general, todas las marcas ofrecían productos de calidad media-baja, que no se diferenciaban entre sí y que tampoco buscaban hacerlo. Una situación que facilito la entrada de Arteoliva en el país, ya que sus competidores no la percibieron como una amenaza, pensando que el mercado ruso no estaría dispuesto a valorar una calidad superior si ello suponía que habría que pagar más por el producto.

Después de buenos resultados en el país, en Junio del año 2002 llega una oferta del grupo Lakoniya, una empresa armenia considera como una de las firmas más importantes de Rusia. Tras 2 años de colaboración, en 2004 crean la sociedad ArteOliva-Lakoniya que termina por disparar sus resultados y opciones en el país.

Crisis Financiera

En 2008, con la crisis financiera mundial, los pequeños desajustes terminan suponiendo un freno casi insalvable. Después de 6 años de presencia exitosa en Rusia, la empresa pasa por la peor situación de su historia, provocada por los problemas financieros de su principal cliente, motivados por la crisis internacional.

El inmenso volumen de negocio generado por sus escasos socios, le estaba generando una ahora una situación de asfixia insoportable. Después de haber experimentado un crecimiento tan alto, ahora veía como sus escasas alternativas estaban dilapidando sus opciones comerciales en el mercado exterior.

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