Croquetas artesanas

La gastronomía es uno de los sectores más populares en España y que atrae cada año a miles de turistas. Hasta los que han nacido aquí se ven obligados a disfrutar de la comida originaria de las tierras que visiten dentro del país, pero existe una comida que, pese a que su origen se remonta a la Francia del siglo XVII, ha ido evolucionando en España hasta que se ha convertido en uno de los platos que podemos encontrar prácticamente en cualquier restaurante. Hablamos de una de las reinas de la gastronomía, la croqueta.

Seguramente, si estás leyendo esto, has probado alguna vez una croqueta, pero ¿acaso sabemos de dónde viene? Su nombre deriva del verbo francés “croquer” (en español significa crujir) y de la variante femenina en su forma diminutiva “croquette”. En lo que respecta a su historia, esta se remonta al siglo XVII en Francia, como hemos comentado en el párrafo anterior. En esa etapa, Francia estaba gobernada por el Rey Sol, Luis XIV. Hay indicios que indican que fue su cocinero el que hizo la primera croqueta de la historia, aunque es difícil confirmar esa teoría. 

La primera receta oficial sí es exactamente del siglo XVII, en concreto del 1691, año en el que se publica el recetario Le cuisinier roial et bourgueois (el cocinero cortesano y burgués) en donde llega a aparecer quince veces la croqueta. Su autor, François Massialot, fue el chef y cocinero por antonomasia de Felipe I, el duque de Orleans. Sin embargo, sus “croquets” eran bastante diferentes a lo que entendemos hoy en día como croqueta. Eran bolas con un relleno de carne, huevo, trufa y hierbas, todo ello picado. Eso sí, también se empanaban y se freían.

Cómo preparar una buena croqueta

Ahora que conocemos el origen e historia de la croqueta es hora de entrar en materia. ¿Cómo se prepara la croqueta perfecta? A la hora de la verdad hay que tener en cuenta varios factores cuando pretendemos preparar una croqueta:

  • Ingredientes: Prácticamente la variedad que existe a la hora de elegir una croqueta es infinita, puesto que podemos optar por casi cualquier alimento. Existen croquetas de todo tipo, pero lo más importante es la calidad de los ingredientes, como no podía ser de otro modo. También es recomendable no realizar un popurrí de ingredientes para su relleno, ya que la mezcla de sabores arruinaría en parte la croqueta, con uno o dos bastaría. 
  • Masa: Muchos expertos apuntan a que es una de las partes fundamentales de una buena croqueta. La clave es conseguir que la masa sea fina y sin grumos. Una buena bechamel está constituida por harina (previamente tostada en la sartén, es importante que no se queme), cebolla pochada, leche que se vaya calentando poco a poco y una pizca de pimienta y nuez moscada. Si dispones de unas varillas para espesar la bechamel, utilizalas, de esta manera te resultará más cómodo cuando la masa esté comenzando a espesarse. Tras haber finalizado la masa, esta debe permanecer en el frigorífico varias horas.
  • Forma: Esto depende mucho de uno mismo. Algunos cocineros apuntan que la croqueta no debe ser comida en más de tres bocados. La medida aproximada recomendada es la de una cucharada sopera. De esta forma obtendremos una croqueta con un tamaño medio. 
  • Rebozado: Como de costumbre el rebozado se realiza con harina, huevo y pan rallado. Hay algunos chefs que añaden perejil o ajo en polvo al pan rallado, aunque lo habitual es únicamente usar el pan rallado. Una vez que la masa haya reposado el tiempo necesario, hay que darles forma a las croquetas. Luego se pasan por la harina, por el huevo y por el pan rallado, respectivamente en este orden. Un consejo que dan los expertos es empanar doblemente, para así lograr un crujiente de mayor calidad.
  • Fritura: Los expertos señalan que el punto perfecto de una croqueta es que se encuentre crujiente por fuera y cremosa en su interior. Es recomendable usar aceite de oliva para freír las croquetas, esto se debe a que soporta mejor las altas temperatura que el aceite de girasol y que, además, potencia el sabor. Las croquetas deben freírse poco a poco, es importante no tener prisa, ya que freír en una tanda muchas croquetas provocaría que la temperatura del aceite descendiese demasiado, lo que produciría un crujiente de menor calidad. Nosotros somos los que debemos juzgar a ojo el estado de las croquetas, una vez que estas obtengan el color característico que suelen tener es hora de retirarlas. El paso final es poner en un plato un trozo de papel que absorba de manera considerable el aceite, para así procurar que la croqueta no esté aceitosa.

Con estas indicaciones podrás crear una croqueta digna de los mejores chefs de España, prueba distintos ingredientes hasta obtener tu croqueta preferida, a continuación, veremos algunas que pueden servirte de ejemplo.

Las croquetas más ricas para hacer en casa

Como hemos comentado en párrafos anteriores, la variedad a la hora de hacer una croqueta es prácticamente infinita, por ello vamos a dejaros algunas de las opciones que más nos han gustado. Algunas son más clásicas y fáciles de hacer que otras, pero os animamos a que intentéis hacerlas en casa.

  • Croquetas de jamón ibérico

Probablemente esté considerada por muchos como la croqueta por antonomasia y no es para menos, ya que es una de las croquetas más clásicas, pero también de las más sabrosas. La calidad del jamón ibérico es importante, así como su troceado. Pese a su simplicidad, es una de las croquetas más sabrosas y demandadas por la población. 

  • Croquetas de cangrejo de río

Ya que hemos comentado una opción más cárnica, también existe la opción de optar por el pescado. El sabor de estas croquetas es totalmente único, sabroso y especial. Al igual que ocurre con el jamón ibérico, es esencial que los cangrejos sean de calidad. Quizás sean más complicadas de hacer, pero su sabor es exquisito.

  • Croquetas de migas extremeñas

Con esta opción podemos matar dos pájaros de un tiro, por un lado, podemos comer una croqueta deliciosa y, por otro, podremos probar uno de los platos típicos de las tierras extremeñas. Es una opción menos usual, pero os aseguramos que no tiene desperdicio.

  • Croquetas de torrija al Pedro Ximénez

Sí, has leído bien, croquetas de torrija. Puede que, a priori, parezca una opción fuera de la norma, pues no es habitual encontrar croquetas de este tipo, pero ya os aseguramos que su sabor es totalmente único. La combinación del dulzor con el vino las convierte en una opción especialmente deliciosa y, posiblemente, en la más recomendable. Si quieres probar algo nuevo y extremadamente rico, esta es la croqueta qué buscas.

Estas son algunas de las posibilidades que hemos querido comentaros para que deis rienda suelta a vuestra creatividad como cocineros. Puede que algunas de las opciones sean más costosas y laboriosas, pero no por ello debéis descartarlas, puesto que algunas de ellas son extremadamente sabrosas. Por otro lado, esto es todo lo que debéis saber sobre las croquetas, ahora que conocéis tanto su historia como la mejor manera de hacerlas, no existe excusa alguna para no prepararlas.

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