El lujo intimo

El lujo es el mercado con mayor rentabilidad y sostenibilidad en el tiempo. Sus características hacen que los productos y servicios de lujo, no entiendan de situación económica, ni de ajustes, sino de éxito o de fracaso. Esas características están basadas principalmente en la imagen y el cliente. La imagen es el aspecto más complicado […]

El lujo es el mercado con mayor rentabilidad y sostenibilidad en el tiempo. Sus características hacen que los productos y servicios de lujo, no entiendan de situación económica, ni de ajustes, sino de éxito o de fracaso.

Esas características están basadas principalmente en la imagen y el cliente. La imagen es el aspecto más complicado de formar, ya que estos productos están dentro de un mercado con barreras muy altas que dependen, en muchas ocasiones, de la opinión de unos pocos referentes de opinión.

En algunos casos, la extravagancia, la calidad exagerada o la propia exclusividad del bien o servicio, hacen llamar la atención de esos referentes de opinión, incluso, en algunos extraños casos, son los propios consumidores los que se hacen eco del bien o servicio, saltándose a los referentes de opinión. Pero son finalmente éstos, los que determinarán si es un éxito o un fracaso, basándose en baremos muy particulares y cargados de subjetividad, fácilmente modificables en algunos casos, y muy complicados en otros, pero casi siempre, existe un precio para “alentar” o “espolear” al referente de opinión.

En cualquier caso, en casi todo los países del mundo, el mercado de lujo ha sido el único que no sólo no se ha visto afectado por la crisis, sino que en la mayoría de los territorios las cifras de venta han aumentado. En casi todos los país, pero no en España.

El caso del mercado de lujo en España tiene muchos aspectos que aclarar, y obviamente, el sector inmobiliario ha generado una increíble demanda durante un corto periodo de tiempo, que ahora se ha visto sensiblemente perjudicada. Haciendo necesario plantearse si estos consumidores, pueden catalogarse como perfiles tipo del mercado de lujo o simplemente, como consumidores circunstanciales, que no pueden analizarse dentro de la previsión habitual de este consumo exclusivo.

Pero lejos de volver a masticar el discurso manido de la crisis inmobiliaria, miremos más allá de la pérdida de “nuevos ricos” de la construcción, y veamos que en España hay un descenso en la cifra de ventas ligada a otros aspectos psicológicos, que nada tienen que ver con lo económico.

El conocepto “Lujo Íntimo”

Para aclarar este concepto que proponemos, debemos de entender que el mercado de lujo existe y existirá siempre que haya un mercado consumista que, con sus virtudes y sus defectos, será el que nos acompañe durante mucho tiempo. En este mercado las diferencias de clases sociales siempre van a existir, y es probable que las rentas más altas conserven su estatus y por tanto su consumo se mantenga sostenido en el tiempo. De esta forma, el mercado de lujo siempre será rentable, porque su demanda no sufre variaciones causadas por el dinero, y además es un sector en el que casi se esta obligado a trabajar con márgenes muy altos, y digo obligado, porque casi es imprescindible fijar unos precios altos que permitan persuadir a quienes no tienen recursos para formar parte de ese estrato social superior.

Todo esto es conocido y forma parte de la lógica habitual. Pero ¿por qué en España la caída del consumo del mercado de lujo ha sido lenta hasta 2010, y a partir de 2011 se ha disparado?, ¿Solamente se debe a una pérdida de grandes capitales y de “nuevos ricos”?.

Estas preguntas, dejan entre ver que existe un factor más importante que la falta de liquidez o de grandes fortunas en nuestro país. No parece claro que la incapacidad económica sea un factor serio que explica este descenso en un mercado de lujo, donde sigue existiendo un consumo, pero no tan exagerado ni tan ostentoso.

De ahí este nuevo fenómeno, que hemos acuñado, para explicar cómo las ventas en grandes deportivos ostentosos y otros artículos de lujo, que tienen una evidente pretensión por aparentar, han caído en los últimos dos años. Coincidiendo con las revueltas sociales, las crispaciones políticas, los escándalos de corrupción públicos y privados, despidos, desahucios, rescates… en definitiva, con la pérdida de confianza en el sistema y con la persecución pública de aquellos situados en mejor posición social.

En definitiva, mientras la presión social siga estando tan alta, el consumo de lujo se irá reduciendo en nuestro país. Desplazándose a otros países donde no exista este nivel de hostilidad, o en el mejor de los supuestos para nuestra economía, realizando un consumo más íntimo, dentro de nuestro ámbito nacional, más discreto y no tan ostentoso. Invirtiéndose cantidades de dinero similares a las de antes, pero sin buscar que toda la sociedad tenga un “conocimiento visual” de ese lujo. Reservándose la exhibición a otros segmentos sociales de un mismo nivel de exclusividad.

Estas conclusiones fueron extraídas de un estudio realizado por nuestro proyecto Método 403, sobre el consumo de vehículos de lujo en España. Si deseáis conocer más información podéis enviarnos un correo o informaros en nuestros recursos webs.

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